La fervorosa adoración a la virgen de Guadalupe en México se puede ver como una suerte de regreso a las divinidades femeninas, Tonantzin, «nuestra madre» en náhuatl, es una forma de nombrar a Chicomecóatl, Coatlicue y Cihuacóatl, diosas primigenias, matronas, guerreras y monstruas poderosas que devoraron a la virgen colonial, tomaron imagen, nombre y vestido para hacerse visibles en una performance sin fin del mestizaje
Acción de duelo que lee a Sófocles en dos momentos históricos del archipiélago canario: la esclavitud africana de los ingenios azucareros y la migración clandestina actual. Antígona Negra busca entre los muertos el cadáver de su hermano.
Esta obra expone las relaciones históricas entre el maíz y las mujeres rurales grancanarias así como de cuatro mujeres migrantes latinoamericanas, ellas dan voz y cuerpo a una herencia milenaria con recuerdos de la comida que preparaban sus abuelas.
La performance se basa en una investigación histórica que recoge el origen de este insecto en el México prehispánico y su trasplante a las islas Canarias en el S. XIX, esta historia de migración se narra en primera voz por los y las protagonistas actuales de este cultivo en comunidades indígenas de Oaxaca, México y en las islas de Lanzarote y Gran Canaria.
Performance basada en las leyendas canarias de las brujas tibicenas, unas veces convertidas en perro, otras eran mitad perro, mitad mujer. Lo que esta acción quiere subrayar es la sabiduría herbolaria que se les atribuía a las mujeres antiguas: su especialidad eran las pócimas que extraían de las hierbas más sencillas, esas que crecen entre culantrillos y helechos o entre el incienso y la altabaca
Un video en clave ecofeminista en entornos naturales de Moya, Firgasy Agaete quecelebra el vínculo de las mujeres rurales con la naturaleza grancanaria y el bienestar colectivo. Hemos entrevistado y fotografiado a tres mujeres, entrelazando su cabello con hierbas, ramas y flores endémicas de la zona, a saber, flor de mayo, brezo, oroval y guaydil. Ya que cuando trenzamos las hierbas del campo es como si peináramos el cabello de una mujer, de la Madre Tierra, así le otorgamos nuestra atención, nos preocupamos por su bienestar y belleza en señal de gratitud.
Cinco mujeres revisan sus imaginarios ancestrales en yacimientos arqueológicos de Gran Canaria que son parte del Paisaje Cultural reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2019. Entre otros rituales, esta pieza destaca el embalsamamiento ya que la momia es un cuerpo entre la vida y la muerte, y era para los antiguos isleños la expresión más contundente de diferenciación y estratificación social, así como de amor y respeto.
Pieza que está hecha para activarse en espacios naturales con árboles, se trata de una coreografía para un grupo de diez a diecisiete mujeres de diversas edades y cuerpos. Los veinticinco minutos que dura la pieza se convierten en un viaje de contemplación paisajística que nos invita a abrir los sentidos y a tomar conciencia de la relación entre árboles y mujeres con frases de Jean Shinoda Bolen. En la performance partimos de una coreografía, sutil, sencilla que finaliza en elabrazo a los árboles como cita visual de esta imagen a favor de la vida, porque, comodice Vandana Shiva: “la tierra está viva y las mujeres están alineadas con ella.